Coches autónomos: nuevos retos para el sector asegurador

La tecnología está cambiando nuestro mundo por completo, y el sector del automóvil también evoluciona en base a ello. Los coches autónomos son el futuro de la conducción y ayudarán a reducir la siniestralidad en las carreteras. Pero, ¿cómo afecta este cambio al seguro del coche?

Coches Autónomos

Qué son los coches autónomos

Los coches autónomos son vehículos que disponen de sensores, los cuales les permiten tomar decisiones para moverse. De esta manera, el ser humano dejaría de ser quien conduce, para pasar a ser un mero pasajero. Hablamos por tanto de la autoconducción.

Son ya varias las empresas automovilísticas que están trabajando con otras tecnológicas para lanzar sus coches autónomos en los próximos años. Se espera que el lanzamiento y su integración en el mercado tenga lugar en la década del 2020. Y para el 2030, el uso en las vías urbanas pasaría a ser habitual.

La introducción de los coches autónomos supone una transformación de la conducción tal y como la conocemos en la actualidad. Puesto que el humano pasaría a ser un pasajero, se plantea el interrogante de quién sería el responsable en el caso de producirse un siniestro. El debate está sobre la mesa y las compañías aseguradoras están ya planteando diferentes escenarios.

La adaptación de las aseguradoras a la nueva realidad

El objetivo de los coches autónomos es reducir la cantidad de siniestros que se producen en las carreteras. Esto se lograría ya que alrededor del 90% de los accidentes son responsabilidad de la persona conductora. Las distracciones son la causa principal. Con los coches autónomos esta posibilidad desaparecería.

Las aseguradoras se encuentran, por tanto, con vehículos más seguros y fiables, y con un precio más alto pero también más utilizados. Los siniestros tal y como los conocemos hoy en día podrían llegar a desaparecer. No obstante, los coches autónomos pueden traer otros distintos.

En Reino Unido, donde ya existen los coches autónomos, los seguros cubren únicamente algunos daños o fallos que pueden producirse en ciertas circunstancias. Por ejemplo, dado que se utiliza un software para la conducción, si este no se actualiza cuando corresponde pueden surgir imprevistos. Otros problemas que podrían surgir son los de conexión al satélite, al propio sistema, los hackeos o un funcionamiento incorrecto del sistema operativo.

La responsabilidad en el caso de un siniestro

Además de los nuevos escenarios que puedan surgir, la gran duda con la introducción de los coches autónomos es a quién atribuir la responsabilidad. Si el humano ya no es quien conduce, la situación legal se complica, ya que la culpabilidad podría recaer sobre el fabricante, los sensores del vehículo o el software que emplea.

La gran duda con la introducción de los #coches autónomos es a quién atribuir la #responsabilidad. Si el humano ya no es quien conduce, ¿quién es el responsable? Clic para tuitear

Hay quienes opinan que son las autoridades quienes deben delimitar las responsabilidades de cada parte implicada. Otros, sin embargo, consideran que las aseguradoras deberían ofrecer sus servicios a los fabricantes (del vehículo o del software) y no a los ahora pasajeros. En lo referente al punto de vista legal, habría que valor quién comienza el accidente, y quién debe asumir los gastos correspondientes por este.

Por suerte, el cambio hacia los coches autónomos será gradual, y las aseguradoras cuentan con un cierto margen para valorar las distintas posibilidades existentes. Una conducción más segura, pero al mismo tiempo más compleja desde el punto de vista de los seguros.

En una futura Píldora de Conocimiento profundizaremos sobre la gran variedad de tecnologías que están implicadas en los coches autónomos: internet of things, inteligencia artificial, ciberseguridad, tecnologia 5G, etc…

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