Biometría, Internet of Things y los Seguros

La biometría es una herramienta que permite el reconocimiento de una persona a partir de alguna característica que la hace única e inimitable. En una era en la que la seguridad prima por encima de todo lo demás, este método está transformando por completo las formas de identificación existentes.

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Qué es la biometría

Como decimos, la biometría permite identificar a una persona con aspectos que son totalmente únicos en ella. Se trata pues de las características fisiológicas o bien de comportamiento. Las formas más comunes hasta el momento de utilizar la biometría son la huella digital, la lectura del iris o el reconocimiento facial. No obstante, en la actualidad, ya se están utilizando algunos más como veremos más adelante.

Algunas de estas herramientas se utilizan ya para diferentes sistemas. Por ejemplo, la lectura de la huella digital se incorporó a algunos teléfonos móviles desde hace años. Fue Apple la empresa pionera en lanzar un móvil con lector de huella digital.

Por otra parte, la seguridad y la preocupación por nuestra privacidad y nuestras pertenencias se extiende ya a diferentes sectores. Por ello, la biometría tiene aplicaciones en la protección del hogar, el acceso a sistemas con bloqueo y también para los distintos artefactos que podemos tener en la vivienda.

Este último caso es el llamado Internet of Things, del que ya hemos hablado en alguna ocasión. Se trata de sistemas inteligentes que se conectan a Internet. Deja así de ser necesaria la interacción humana de manera continua para funcionar. La biometría es un paso más en este camino donde la tecnología sustituye al humano y le ofrece a este una mayor comodidad.

Características y usos de la biometría

Las técnicas de la biometría se clasifican en dos tipos en función de aquellos rasgos humanos que analizan. Distinguimos así entre la biometría fisiológica, que es la que se basa en el reconocimiento de la huella dactilar, del rostro, el iris o la retina, entre otros. Hasta hoy han sido los medios que más se han utilizado.

Además de este reconocimiento, encontramos también el de comportamiento. Este reconoce por ejemplo la voz, la manera de andar o la firma. En el caso de la voz, existen ya algunas compañías que están introduciendo este sistema para poder mejorar la atención a sus clientes. Además de ahorrar tiempo en la identificación de la persona, permite una atención más personalizada.

El uso de la biometría viene acompañado de cierta polémica y desconfianza. Si bien las generaciones más jóvenes se muestran muy dispuestas a este tipo de tecnología, las personas de más edad muestran cierto recelo a utilizar un modo de reconocimiento tan intrusivo. Podría asemejarse a un control exhaustivo de la persona en la que ya no solo se conocen sus datos personales sino también su fisonomía.

A pesar de tener seguidores y detractores, la biometría sigue avanzando a pasos agigantados. Para reducir la desconfianza de ciertos usuarios, se está ampliando el uso del reconocimiento del comportamiento. Así, por ejemplo, en las llamadas telefónicas dejaríamos de responder a un cuestionario sobre nuestra información personal. Gracias a la biometría, el sonido de nuestra propia voz bastaría para comprobar que somos nosotros.

Y es precisamente en el entorno de los seguros donde ya se ha empezado a utilizar la biometría por medio de la voz. Una forma segura y eficaz de identificar a los clientes, con mayor protección de la privacidad que una contraseña y más rápida que los medios de los que disponemos actualmente.

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