Contratos digitales: definición y características

Un contrato es una negociación y formalización de unas condiciones particulares entre dos o más partes. Cuando hablamos de contratos digitales , este proceso tiene lugar a través de un protocolo informático. Pero, ¿cómo funciona y qué problemas puede acarrear?

En qué consisten los contratos digitales

Los contratos digitales o smart contracts son programas informáticos que se encargan, sin intermediarios, de facilitar, de verificar y del cumplimiento de la negociación en sí. Todo ello sin una cláusula contractual tal y como la conocemos.

contratos digitales

La finalidad de los contratos digitales o inteligentes es que personas desconocidas puedan hacer negocios entre sí. Pero sin la presencia del intermediario de confianza que mencionábamos. Se utilizan en Internet con un software que permite automatizar la mayor parte del proceso.

Hablamos de un script modular y autónomo que puede repetirse y que se ejecuta en un blockchain dentro de una dirección específica. Al completarse el evento del contrato, la transacción se envía a la dirección y se ejecutan los códigos o cláusulas con los datos que se han enviado.

Gracias a este sistema, ambas partes pueden visualizar la misma información. De esta manera, se soluciona el problema de la desconfianza, al no ser posible falsificar el contenido de la transacción en este sistema. Cabe decir que aunque no existan intermediarios, los contratos legales no sustituyen al sistema legal actual. Se trata de una evolución del mismo para adaptarse a las nuevas tecnologías y la era digital.

Cómo formalizar los contratos digitales

Para que una relación entre dos o más partes pueda formalizarse, es posible utilizar el contrato tradicional o también aquellos que son enviados por emails, que son los que aquí nos conciernen. Así viene reflejado en el propio Código Civil, donde el artículo 1262 establece que una oferta es válida cuando es aceptada. También la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) valida los envíos por email y los contratos digitales por correo electrónico.

En la actualidad, el medio más utilizado para la formalización de los contratos digitales es la firma electrónica o digital. No obstante, aunque esta no es indispensable para que el contrato sea válido, ofrece una mayor seguridad y protección.

El requisito para las firmas digitales es que venga avalada por un certificado digital que emite una entidad autorizada. Esta es la encargada de generar la presunción de autoría y la integridad. Un ejemplo de estas entidades es Signaturit, que se encarga del envío y la firma de documentos a través de cualquier dispositivo electrónico, con validez legal y en un entorno seguro.

El reto de los contratos digitales

Uno de los problemas que plantean los contratos digitales es el de la responsabilidad. Cuando la relación contractual o los pagos se realizan sin entidades intermediarias, no existe una figura legal a la que dirigirse. Es el caso de los servicios P2P o Peer to Peer, en el que los usuarios negocian directamente entre ellos.

De cara al futuro, será necesario adoptar nuevas formas contractuales que permitan solucionar los posibles problemas jurídicos que puedan surgir en los contratos digitales. En definitiva, la normativa tendrá que adaptarse para poder tutelar las relaciones jurídicas que se deriven.

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